Cargando Kuna...
Cargando Kuna...
Referente del realismo social argentino. Creó a 'Juanito Laguna' y 'Ramona Montiel', dos personajes para retratar la pobreza urbana con collage y materiales de descarte.
Antonio Berni nació en Rosario en 1905 y, como buena parte de su generación, viajó joven a Europa a formarse. Allá se cruzó con el surrealismo y hasta expuso junto a gente como Louis Aragon. Pero volvió a la Argentina con una idea fija que lo iba a acompañar toda la vida: el arte tenía que hablar de la realidad social del país, no esconderse en metáforas.
Para eso inventó dos personajes que terminaron siendo más famosos que muchos artistas reales. Juanito Laguna es un chico que vive en una villa miseria del Gran Buenos Aires; Ramona Montiel es una mujer que migra del campo a la ciudad y termina trabajando en lo que puede. A través de ellos, Berni construyó durante décadas una especie de novela visual sobre la industrialización, la pobreza urbana y la vida popular argentina.
Lo más loco es la técnica: Berni no pintaba estos cuadros, los construía. Salía a buscar chapa oxidada, maderas, latas viejas, encajes, retazos de tela y cualquier objeto encontrado en la calle, y los pegaba directamente sobre el lienzo. El resultado es una pintura que casi se puede tocar, con relieve real, como si las villas y los talleres clandestinos que retrataba se filtraran físicamente en la obra.
En 1962 ese trabajo le valió el Gran Premio de Grabado en la Bienal de Venecia, uno de los reconocimientos más grandes que recibió un artista argentino en el exterior. De repente, un pibe de una villa de Buenos Aires dibujado con chatarra estaba colgado en las salas más importantes del arte internacional.
Berni murió en 1981, pero Juanito y Ramona siguen siendo, para muchos historiadores, el retrato más honesto que tiene el arte argentino del siglo XX sobre la desigualdad. Y lo lograron con pegamento y basura encontrada, no con óleo caro.