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El que metió el cubismo en Argentina a los empujones. Su primera muestra en Buenos Aires terminó en escándalo público.
Emilio Pettoruti nació en La Plata en 1892 y, como tantos artistas de su generación, se fue joven a estudiar a Europa. Pero a diferencia de otros, no volvió con un estilo prolijito y academicista: volvió convertido al cubismo y al futurismo, después de años viviendo en Florencia y frecuentando a las vanguardias italianas.
Cuando en 1924 mostró su obra en la Galería Witcomb de Buenos Aires, el público y la crítica no sabían bien qué hacer con esos cuadros fragmentados en planos geométricos. Hubo burlas, caricaturas en los diarios y hasta una pelea pública con un crítico que lo acusó de estafador por pintar 'así'. Pettoruti respondió con calma y siguió pintando exactamente igual: con el tiempo, esa muestra terminó siendo recordada como el momento en que el arte moderno europeo entró oficialmente al país.
Fue además amigo cercano de Xul Solar -viajaron juntos por Europa y compartían el gusto por lo experimental, aunque sus estilos no se parecieran en nada- y más tarde dirigió el Museo de Bellas Artes de La Plata, desde donde siguió empujando el arte moderno en la Argentina.
Pettoruti pintaba guitarras, arlequines y bodegones descompuestos en planos de color, con una precisión casi matemática. Lo que en 1924 era 'un escándalo', hoy cuelga tranquilo en los museos más importantes del país.