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Cuatro pintores decidieron que la abstracción pura se había quedado corta y mezclaron furia expresionista con figuras reconocibles, casi monstruosas.
A principios de los 60, cuando buena parte del mundo del arte discutía si había que ser totalmente abstracto o totalmente figurativo, cuatro pintores argentinos dijeron: ¿por qué no las dos cosas al mismo tiempo? Jorge de la Vega, Ernesto Deira, Rómulo Macció y Luis Felipe Noé empezaron a exponer juntos desde 1961 bajo el nombre de 'Otra Figuración', más tarde conocida como Nueva Figuración.
Su pintura es puro desborde: pinceladas violentas, chorreados, collages pegados encima del óleo, y en medio de todo ese caos, figuras que emergen a medias -cuerpos deformados, caras que parecen máscaras, criaturas que no se sabe si son humanas o monstruos-. Tomaban la energía gestual del expresionismo abstracto norteamericano, pero se negaban a renunciar del todo a la figura humana.
Luis Felipe Noé fue además el teórico del grupo: escribió un libro con un título que lo dice todo, 'Antiestética', donde defendía el caos y la contradicción como método de trabajo válido, en las antípodas de la armonía clásica que se enseñaba en las academias.
El grupo como tal se separó alrededor de 1965, pero cada uno siguió una carrera individual enorme. Jorge de la Vega, que además componía canciones de folk-rock, murió joven en 1971, pero los otros tres siguieron pintando y expoliendo durante décadas, y hoy sus obras de los 60 están entre las más cotizadas del arte argentino moderno.