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Una pelea de ideas dentro del arte concreto terminó separando a Raúl Lozza del resto del grupo, y de esa ruptura nació una teoría propia sobre cómo el ojo humano percibe el color y la forma.
El Perceptismo nació de una discusión interna dentro del Arte Concreto-Invención, el movimiento de abstracción geométrica que había arrancado con la revista 'Arturo' en 1944. Raúl Lozza, uno de los integrantes originales, empezó a tener diferencias teóricas con el resto del grupo sobre cómo tenía que funcionar realmente una pintura abstracta, y en 1947 se separó para fundar su propia corriente.
La idea central del Perceptismo, desarrollada en conjunto con su hermano Rembrandt Van Dyck Lozza y el teórico Abraham Haber, era que el color y la forma no debían separarse mediante un contorno o una línea que los delimitara: tenían que percibirse como un único plano unificado, tal como realmente los capta el ojo humano antes de que la razón los divida en 'figura' y 'fondo'. Sonaba casi a tratado de óptica, y en parte lo era: publicaron una revista propia, también llamada 'Perceptismo', para explicar la teoría con manifiestos y diagramas.
En la práctica, esto se tradujo en cuadros de formas geométricas planas, de bordes irregulares y colores saturados, con el marco recortado siguiendo la silueta de la composición -una solución visual parecida a la de sus excompañeros de Arte Concreto y de Madí, pero justificada con argumentos propios sobre percepción visual, no solo sobre estética pura.
Lozza siguió defendiendo y refinando la teoría perceptista durante años, y en paralelo construyó una carrera paralela como caricaturista político, publicando dibujos satíricos en medios gráficos. Murió en 2008, dejando uno de los pocos movimientos de abstracción geométrica argentina que se separó del resto del grupo no por una pelea de egos, sino por una discusión genuina sobre cómo funciona la mirada.